El pasado martes se reveló que la vicepresidenta expulsó del avión al auxiliar de vuelo, al enfadarse porque le sirvieron unos frutos secos sin preguntar y en una bolsa de plástico en vez de en un plato. La compañía asegura que no fue el despedido el que le sirvió, sino su responsable inmediato, que no supo dar una explicación adecuada a su error en el servicio.
Los hechos ocurrieron el pasado viernes en el Aeropuerto Internacional John F. Kennedy, en Nueva York, en un avión de la aerolínea a punto de despegar con destino a Incheon, Corea del Sur.
El trabajador afectado permanece de baja, y probablemente, no vuelva ni siquiera a comer cacahuetes en su vida.






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